Somatización: el alma no expresa, el cuerpo habla

Somatización: el alma no expresa, el cuerpo habla

Cuando las emociones no pueden ser expresadas, el cuerpo lo somatiza en forma de dolor o enfermedad. Éstas nos producen un malestar físico que médicamente no puede ser explicado. En enfermedades o lesiones recurrentes a los que la medicina tradicional no ha podido solucionar, quizá debamos pensar que se trata de una somatización.

Las razones por las que podemos somatizar son muy variadas. El estrés, la ansiedad, el ritmo de vida que llevamos, pérdida de un familiar, ruptura amorosa.

Ciertas emociones también nos hacen daño a nuestro cuerpo como es la envidia, el rencor, las malas palabras que utilizamos hacia nosotros y hacia los demás…

Los síntomas que pueden aparecen en una somatización son muy variadas. Dolores de estómago, migrañas, mareos, parestesias, taquicardias, vómitos, malas relaciones de pareja (sexuales) o en el trabajo, falta de concentración…

Nuestra recomendación es que se visite al médico para hacer una valoración física. Una vez hecho este descarte es conveniente buscar ayuda terapéutica.

Las personas más propensas a somatizar son:

  • Personas negativas y con alto ego
  • Personas que reciben poco cariño
  • La estadística dice que las mujeres son más propensas a ello
  • Personas con ansiedad o alto nivel de estrés y ansiedad
  • Personas que han recibido una mala noticia y les ha producido un shock

¿Es posible la sanación?

Por supuesto que sí. Si algo no podemos superarlo por nosotros mismos, tenemos que pedir ayuda y hacer terapia emocional. Quizá esto te ayude:

  • Escucha a tu cuerpo. Te está dando señales a diario
  • Evita pensamientos negativos
  • Piensa cuáles son las razones por las que te sientes así. Intenta entenderlas.
  • Expresa lo que te está ocurriendo
  • Intenta reducir el estrés
  • Haz cosas por ti mism@. Hazte un regalo de vez en cuando
  • Disfruta de tus momentos en solitario
  • Apóyate en las personas que te quieren
  • Llora si lo necesitas, no es un acto de débiles sino de fortaleza.
  • Haz deportes con movimiento
  • Practica yoga, meditación
  • Cambia la alimentación. Come de manera saludable

Os contaré un caso práctico.

María, mujer de 52 años con reiteradas migrañas. Acude a consulta después de haber consultado con numerosos médicos. Lo que la medicina pudo hacer por ella es darle medicamentos para reducir los dolores.

María es una mujer con 4 hijos, trabajadora, carga laboral importante, una relación de pareja acabada desde hace tiempo, se exige mucho a sí misma, siempre lo tiene que hacer todo perfecto y no es capaz de delegar las tareas de la casa a ninguna persona de su familia.

Toda la tensión que María tiene que soportar a lo largo de los días le hacen tener migrañas casi a diario, la exigencia a sí misma, el control de toda su familia y su trabajo. Y por consecuencia la baja autoestima que todo ello produce. Cada uno de nosotros tenemos una parte más débil en nuestro cuerpo, o un miedo, por lo que todas estas emociones y estrés que nos producen estas situaciones de conflicto, nos ataca a nuestra parte más débil.

Deja salir las emociones y sana tu alma¡¡

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